domingo, 24 de enero de 2010

Missed connections



A medida que pasan los años cada vez lo voy haciendo menos, pero todavía hoy sigo imaginándome la vida de algunos desconocidos con los que me cruzo por la calle. Los disecciono y de un modo u otro siempre acabo viendo en ellos una parte increíble y admirable de la que me engancho, aunque a veces solo se trate de desparpajo o de unos zapatos monísimos con pinta de ser comodísimos...

Otras veces me enamora la reacción de un desconocido después de que tropecemos al doblar una esquina, o le doy vueltas durante horas a esa mirada cómplice o esa frase brillante que alguien con el que nunca me había cruzado me dijo mientras compartíamos un ascensor. Recuerdo en plena edad del pavo, en esos momentos en los que eres un pozo sin fondo de sensaciones, cuando me dio por jugar a sentir flechazos en el transporte público, y acribillaba con mi mirada trágica y furtiva las nucas ajenas forzándome a sentir un amor apasionado por alguien a quien no volvería a ver jamás.

Ya os digo que ya no lo hago tanto, pero sí me sigue gustando mirar a mi alrededor en la cola de la charcutería y pensar en la de gente alucinante que espera a mi lado por el chopped, y todo lo que nos podríamos divertir si los dos pasásemos del embutido y de las convenciones y nos fuésemos a tomar unas cañas.

Me ha hecho pensar en todo esto el proyecto Missed connections de la ilustradora neoyorquina Sophie Blackall, que lleva poco más de un año dibujando sonrisas y cruces de miradas ajenos que le cuentan por email, y que ella pinta intentando reflejar esas conexiones perdidas entre príncipes y princesas que jamás se volverán a encontrar... o tal vez sí, ¿quién sabe?...









2 comentarios:

Javier López dijo...

¡Buf, qué alivio!
Siempre he temido ser el único que hacía esas cosas.

Anónimo dijo...

Un proyecto muy especial (quería decir dulce, pero me resultó deamasiado cursi) las ilustraciones están chulas.

A mí de peqeña me gustaba imaginar que estábamos en una película de esas en las que de repente, toda la gente que está a tu alrededor, ajena a tí, pasa a formar parte de tu vida, porque han secuestrado la guagua, o ha habido un accidente aéreo.

... y las islas van cambiando de sitio temporalmente...