viernes, 10 de octubre de 2008

De animales y números



Conoce mis habilidades telepáticas...
  1. Piensa un número del 1 al 9.
  2. Multiplícalo por 9.
  3. Suma los dígitos del producto.
  4. Al resultado le restas 5.
  5. Ahora haz corresponder una letra a cada número de esta manera: el 1 es la A, el 2 la B, el 3 la C, el 4 la D, el 5 la E…

Ahora...

  1. Piensa en un país cuyo nombre empiece con esa letra.
  2. Piensa en un animal cuyo nombre empiece con la segunda letra del país en que pensaste. Piénsalo bien, y no mires más abajo hasta que tengas los dos nombres...


miércoles, 8 de octubre de 2008

Yo procrastino, tú procrastinas



Esta semana he descubierto que han creado una palabra sólo para mí, y yo sin saberlo. Se trata de la palabra Procrastinación, que aunque parezca algún tipo de cochinada, es la "acción de postergar actividades o situaciones que uno debe atender, por otras situaciones más irrelevantes y agradables".
Vamos, la historia de mi vida...

Aquí tienes un video muy chulo en el que se enumeran múltiples modos de procrastinar, como revisar el correo, emparejar los calcetines, ordenar tu escritorio... Mi manera favorita de procrastinar es hacer listas con todas las tareas pendientes... Y tú... ¿cómo procrastinas?

lunes, 6 de octubre de 2008

Yo tenía una granja en África...



Ayer recordé cuánto me gusta esta escena de 

Robert Redford le lava el pelo a Meryl Streep mientras le recita la Canción del viejo marinero de Samuel Taylor Coleridge, (que no es desde luego lo que le da el encanto a la escena, pero me he encontrado esa parte del guión mientras buscaba las imágenes, así que ahí va):

- "Rompió a reir sin medida y sin pausa, mientras sus ojos vagaban perdidos... Ah, ah, -dijo-, bien claro veo ahora, que sabe remar el diablo. Adios, adios..."
- "Se está saltando versos"
- "Suprimo los trozos aburridos". "Adios, adios amigo, pero atiende invitado, una última cosa he de decirte: reza bien quien bien ama, al hombre, a la bestia y al pájaro".

(En el siguiente fotograma vemos claramente el momento en que ella se da cuenta de lo asquerosamente pesao que es el maromo, y decide cargárselo aflojándole los tornillos de la avioneta...)


Aquí y aquí (éste último en v.o.) más frases de la peli.

domingo, 5 de octubre de 2008

Broches con encaje




alabin.alaban@hotmail.com

Y un huevo!



alabin.alaban@hotmail.com

Elefante



alabin.alaban@hotmail.com

Chinita tú, chinito yo



alabin.alaban@hotmail.com

Árbol



alabin.alaban@hotmail.com

Perita en dulce



alabin.alaban@hotmail.com

sábado, 4 de octubre de 2008

Esquirlas en el mar



Hay gente pa´tó...

Una foto preciosa de un reportaje del National Geographic sobre el hobby de coleccionar los vidrios que encontramos en las playas, y que cada vez son más difíciles de encontrar debido a la conciencia medioambiental y a la proliferación de los envases de plástico. Hay incluso asociaciones y festivales en los que, además de coleccionar y exponer estas esquirlas, y enseñar sus posibles aplicaciones artísticas, estudian cómo factores como la agitación de las olas, el tipo de terreno, la acidez del agua, o la composición del propio vidrio, intervienen en la creación de la textura suave y mate característica. Los expertos aseguran que es mejor buscar cuando la marea está baja y después de una tormenta, y que las playas rocosas son preferibles a las de arena.

El mundo amarillo



Hoy me he comprado este libro de Albert Espinosa, el que sale en la foto junto a Eloy Azorín. Es el director y uno de los actores de No me pidas que te bese porque te besaré, y le ví por primera vez hace un par de noches en el programa de Buenafuente hablando de la peli. Si sólo hubiese leído el prólogo y la contraportada del libro, no creo que me lo hubiese comprado nunca, ni que me hubiese apetecido ver la peli, me temo que las dos rozan la cursilería, pero como me llamó mucho la atención durante la entrevista, vamos a darle una oportunidad... Por cierto, lo de ver la peli tendrá que ser destrangis, pues por el momento no se proyecta en nuestra provincia. Qué suerte vivir aquí...

Lego



El paquete con los Lego llegó desde Iowa mucho antes de lo esperado: las posibilidades de Amazon y la calidad de sus servicios suman enteros. Los he comprado para hacer broches, colgaré las fotos en cuanto monte alguno.

En la imagen, instantánea del aparatoso accidente en el que resultó gravemente herido uno de los cacos más buscados de Tokio, Kaguito Yomango, que durante meses ha mantenido en jaque a las fuerzas de la ley, saqueando a punta de rollito de primavera todas las tiendas de ultramarinos de la ciudad milenaria. Observen los curiosos agolpados al fondo, y la templanza del sanitario realizándole a Yomango un triple bypass de urgencia con la única ayuda de la anilla de una lata de lentejas a la riojana.

Mmmm...



alabin.alaban@hotmail.com

Pajaroto



Pajaroto, uno de los amigos de Pocoyo.

alabin.alaban@hotmail.com

¡Hay que intubar!



alabin.alaban@hotmail.com

Depresión postvacacional...



Después de una semana como ésta, no se yo si será fácil que volvamos a la normalidad... 

La peluda modelo de dentadura prominente posa en una calita al lado de la playa del Mal Nombre, a 3 minutillos de Morro Jable, Fuerteventura.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Restaurante Dans le noir



Comer en la más absoluta oscuridad en pleno centro de la ciudad de las luces es posible...
 
A los que me conocen seguro que más de una vez les he aburrido con nuestra experiencia del verano pasado en París, donde tuvimos la oportunidad de cenar en el Dans le noir, un restaurante cerca del Pompidou regentado por invidentes, y en el que se puede probar, totalmente a oscuras, platos de cocina mediterránea aromatizada con especias de la Provenza, preparados para ser degustados con los cuatro sentidos.

La experiencia y el ritual son memorables de principio a fin. En el lounge del restaurante los camareros te indican que dejes en las taquillas, dispuestas a tal efecto, móviles, mecheros, relojes, o cualquier otro objeto luminoso. Los platos se eligen fuera, y lo normal para completar la aventura es atreverse a pedir el menú sorpresa, mencionando si hay algo que detestas o a lo que eres alérgico, por si acaso. Después, te presentan al que será tu camarero, invidente, y al que habrás de llamar por su nombre si necesitaras que te rellene la copa o quisieras indicarle que puede dar paso a los postres. Así, en fila india, con la encantadora Caroline a la cabeza, y con nuestra mano en el hombro de otros clientes igual de expectantes, a los que nunca volvimos a ver, entramos en la sala cruzando tres telones sucesivos, gruesos y oscuros, que separaban el comedor del lounge de la entrada.

Una vez dentro, comienza el agobio... no existe el menor atisbo de luz, nada. No sabrás nunca el tamaño de la sala, cuánta gente hay dentro, la disposición de las mesas... nada. Al entrar, después de que las pupilas se acostumbrasen a duras penas, los nervios llevaron a mi mano a hacerse la valiente, y de repente, no se como, perdí el hombro ajeno al que me sujetaba, y claro, se hizo el caos. Cuando le dije a Guille que lo había perdido, su desconcertado no me jodas no contribuyó demasiado a tranquilizarme: rodeada de oscuridad y de voces extrañas que hablaban en idiomas desconocidos, y cuya distancia no era capaz de precisar, me hubiese dado la vuelta si hubiese sabido hacia dónde... Por suerte, Caroline llevaba rastas, así que palpando con mis manos y lloriqueando su nombre, no tardé demasiado en localizarla, gritando la tengo, Guille, la tengo!

A tientas, no me preguntes cómo, Caroline logró que nos sentásemos en una mesa ¿del fondo?, donde descubrimos sorprendidos que tendríamos compañía: una encantadora familia de Dubai que por suerte hablaba inglés (imagínate cenar a oscuras con desconocidos que nunca has visto y que no hablan un idioma familiar...), y con la que la experiencia se volvió aún más surrealista y divertida. Los primeros minutos fueron básicamente de presentación, localización de cubiertos y servilleta, palpado de perímetro y colocación de los brazos a modo de valla alrededor de nuestro plato, como si estuviésemos en Alcatraz. 

Después de:
perder la servilleta, 
que Guille le metiese la mano al de enfrente en la copa (que no sé yo si eso estará muy bien visto en Dubai...), 
imaginarnos, de haberla, cómo sería la decoración, 
tratar de besarnos (oreja con barbilla), 
imaginar un par de cochinadas, 
saludar a las posibles cámaras, 
levantarnos para que nuestros compañeros de mesa se fueran, incapaces de capear con aquello y sin haber probado bocado... a pesar de nuestros esfuerzos por contenerles,
acabamos pasando de los cubiertos y comimos palpando con los dedos el misterioso menú sorpresa, cuyo contenido nos fue desvelado a la salida, descubriendo que el imaginado bacon era en realidad berenjena y que el sentido del gusto y el reconocimiento de sabores, no son precisamente mis puntos fuertes...

A pesar de los 70 euros por barba del quizá demasiado minimalista menú, uno no se puede imaginar ni valorar a priori todas las fases desconocidas por las que puede pasar en una situación así... durante la cena hablamos con emoción solidaria sobre la heroica habilidad de los camareros para manejarse por la sala, llevando platos y copas, rodeados de guiris pronunciando su nombre, y utilizando unas imperceptibles marcas en el suelo a modo de guía; de cómo sentíamos que la sala estiraba y encogía al compás de las voces, o de cómo todos los sabores y texturas resultaban tan diferentes y desconocidos.

Para los más escépticos, aclaro que los camareros son ciegos de verdad de la buena, y que el restaurante, limpio por cierto como una patena, forma parte de un proyecto internacional de apoyo a la comunidad invidente, con locales en otras ciudades como Londres, Moscú o Varsovia.

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Después de una entrada tan larga, uno no sabe cómo terminar, lo único claro es que no habrá más en un par de días, que tanto vosotros como yo nos merecemos un descanso...

18 de noviembre: reedito para añadir (¡gracias, amm_06!) un fotograma con una imagen del restaurante que sale en la peli Los abrazos rotos y este enlace a un texto de Almodóvar sobre su relación y visión con la oscuridad.


Esos pequeños placeres...




Es el momento de dedicar una entrada a dos de las cosas con las que mis pies se elevan por encima del suelo: los helados y las pompas de jabón... hay otras, claro, pero cada cosa a su tiempo...


miércoles, 24 de septiembre de 2008

Bienvenida Paulova!!


Hola caracola, bienvenida! (no te flipes que en dos días borraré esta entrada, que me baja el caché hacer ver que me sobran los dedos de la mano para contar las visitas a mi blog...). 
Me olvidé de decirte que para ver todas las entradas (igual ya lo sabes), le tienes que ir dando a entradas antiguas abajo del todo. Y nada, espero que estés mejor de tu cistitis y de esas ronchas purulentas que me has contado que te han salido... jejeje. 
Un besito.

Il dolce far niente...



Benditas vacaciones...